No sentía miedo sino terror cuando en mi tierna infancia, allá por los años ochenta, veía en alguna ocasión a los Kiss. Aquellos tipos maquillados y vestidos con aquellas ropas tan estrafalarias y aquel otro con su lengua tan larga no podían ser nada bueno. A ésta primera impresión se sumaban los comentarios de mi padre tachándolos con mil adjetivos poco recomendables.
Todo esto retrasó mi escaso valor para escuchar alguna de sus canciones hasta bastante años después, y cuando lo hice, descubrí algo muy distinto a lo que esperaba encontrar. Eran unos personajes con serias aficciones hacia el consumo de sustancias poco recomendables y con un afán mujeriego fuera de lo normal, pero sobre todo eran una banda de rock and roll.
Me imaginaba sonidos estridentes, voces guturales y música de más allá de las fronteras del heavy metal más extremo, y sin embargo encontré himnos al Rock and Roll (y al acercamiento y conquista del sexo femenino) como el que se trata hoy. Una chica sedienta de rock and roll calienta con sus bailes y sus promesas a unos ya de por sí calientes músicos. Todo un espectáculo.
Aprovecho para recomendar la película Detroit Rock City - Cero en Conducta, que narra las aventuras de unos jovencitos yankees que se escapan de casa para ir a un concierto de los Kiss. Espero que a los afortunados que hayan conseguido entradas para su próxima gira no les hagan pasar tantas penurias.
Sí señor, que el Rock and Roll dure toda la noche y la fiesta todos los días.
17/01/2010, 14:38 h. - Hace 2 años y 17 días
Mensaje privado