Decían los Barón Rojo que los miraban mal por ser jóvenes y rockeros... ¡Ay amigo!, que ha pasado el tiempo y muchos ya hemos perdido el tupé con el falso consuelo de que no nos queda un pelo de tontos.
Son casi sesenta años de historia los que contempla esto que llamamos música rock, con sus múltiples apellidos y variaciones. No es raro entonces hablar ya de clásicos, pero no lo hagamos con un sentido despectivo sinónimo de viejuno y olvidado, sino todo lo contrario. Ganarse la etiqueta de clásico es un logro que no todos consiguen. Es un reconocimiento que valora la marca que se ha dejado tanto en el mundo musical como en el social.
Un tema mil veces versioneado o que sigue poniendo los pelos de punta cuarenta años después de su publicación tiene que tener algo especial. Ese status es el que queremos homenajear y poner de manifiesto en este lugar, para que los más jóvenes los conozcan y para que los más talluditos hagan un poco de memoria y quizás suelten alguna lagrimita, de emoción claro está. Señoras y Señores, que comience el show.