Rock & Roll para Muñones

Lecciones de guitarra gratuitas, para muñones como tú.

Los 5 pasos para aprender a improvisar

Publicado en Dudas Frecuentes

Una de las dudas más habituales entre aquellos que empiezan a tocar la guitarra, es qué pasos debemos seguir para ser capaces de improvisar o crear nuestros propios solos.

Lo primero a tener claro es que “improvisar” no es soltar lo primero que se te ocurre, aunque eso pueda ser lo que piense mucha gente… Improvisar es en realidad repetir algo ya aprendido, pero de una forma diferente.

Cuando tú mantienes una conversación estás improvisando. Estás comunicándote sin tener un guión escrito previamente. Pero hay algo que es obvio y que precisamente por eso pasamos por alto: para ser capaces de hablar hemos pasado un importante aprendizaje previo.

 

Cuando mantenemos una conversación repetimos cosas ya aprendidas. No estamos inventando palabras sobre la marcha (hablo de una conversación coherente, no una conversación de esas de los sábados a las 4 de la mañana).

Lo que hacemos es ordenar pequeñas frases que hemos repetido miles de veces, de manera que en su conjunto digan algo nuevo y que ese conjunto tenga sentido en el contexto de lo que se habla.

Antes de llegar a ese punto ha habido mucho trabajo. Desde pequeños escuchamos continuamente a otras personas hablar. Aprendemos nuestras primeras palabras. Luego  aprendemos nuestras primeras frases, muy sencillas y mal construidas al principio, pero cada vez más elaboradas. Con el paso de los años y la práctica diaria llegamos a ser capaces de transmitir una idea creando una frase nueva, sin un guión previo. Estamos improvisando.

Con los solos ocurre exactamente lo mismo, y tenemos que seguir exactamente el mismo camino... Lamentablemente ese camino no es ni fácil ni corto. Igual que no lo es el aprender a hablar.

Un libro puede explicarte muchas cosas y darte muchas ideas sobre cómo improvisar. Pero la teoría no basta. Hay que practicar y eso supone mucho tiempo y trabajo. Lo siento, es así… La parte buena es que tocando disfrutas, por eso estás leyendo este rollo….

Teniendo todo esto en cuenta, vamos a ver uno a uno los pasos que tendríamos que seguir para adquirir un vocabulario que nos permita improvisar solos con nuestra guitarra.

1.- Busca un solo de un guitarrista que te guste .

Igual que cuando aprendemos a hablar, vamos a aprender de los que nos rodean. La ventaja que tenemos aquí es que el guitarrista lo podemos elegir, a la familia no…

Así que elige un solo que te guste y que sea sencillo. Algo que con un poco de práctica seas capaz de repetir. Es muy importante que no elijas algo difícil, porque si intentas repetir algo que está fuera de tu alcance, el esfuerzo será grande y los resultados pocos, por lo que la experiencia puede ser frustrante.

Al igual que no puedes pedir a un niño que está aprendiendo a hablar que se aprenda pasajes del Quijote, no puedes pretender tocar un solo difícil cuando estás empezando.

 

2.- Analiza el solo.

Este ejercicio es probablemente el paso más aburrido y que más esfuerzo requiere, y como suele ocurrir con todo en esta vida, será el que con el tiempo te de una recompensa mayor.

No basta con aprender y repetir de memoria lo que estás oyendo. Hay que entender cómo funcionan las cosas. Hay contextos en los que una misma frase funciona y contextos en los que no.

Si un niño dice “pan” delante de una barra de pan en una panadería, lo más probable es que alguien le de pan.

Si un niño dice “pan” en una tienda de juguetes, delante de una pistola de pompas de jabón, lo más probable es que alguien piense que el niño quiere disparar y le regale la pistola de pompas de jabón. Seguramente el peque también se la llevará a la boca, pero coño, esto sabe a hostias…

Llevado al mundo de la guitarra, lo primero que tienes que saber es qué acorde está sonando en cada momento. Tienes que identificar la progresión de acordes.

Aquí la teoría puede ayudarte un poco. Saber armonizar la escala mayor (tienes un apartado dedicado a este asunto)  te permitirá identificar acordes que están relacionados entre si. Normalmente las canciones están formadas por grupos de acordes, que resultan de la armonización de una misma escala.

El siguiente paso es saber qué notas estás tocando y qué relación guardan esas notas con el acorde que suena de fondo en ese momento.

Puede que identifiquemos una escala: mayor, menor, pentatónica… (a esto también ayuda entender el proceso de armonización), pero puede que no seamos capaces de identificar ninguna escala. O puede que la mayoría de notas pertenezcan a una escala, pero haya otras que no…

Tenemos que buscar la relación que existe entre esas notas y el acorde que está sonando.

Para ello es importante entender cómo se construyen los acordes (puedes encontrar otro apartado dedicado a esto también).  Se trataría de saber si la nota que está sonando es la primera, la tercera, la quinta, la séptima bemol etc del acorde de fondo.

Al hacer esto no sólo estamos aprendiendo mejor las notas que forman el solo, estamos identificando qué cosas funcionan y qué cosas no. ¿Por qué hay determinadas notas de un solo que nos llaman la atención más que otras? ¿qué tienen de “especial”?

Puede que ese sonido que nos gusta sea el resultado de tocar “la novena” del acorde que suena de fondo… O de enlazar la “séptima bemol” de un acorde con la tercera del acorde siguiente…

Como decía al principio, este es un trabajo “espeso”, pero con el tiempo será uno de los ejercicios que más beneficio te reporten, ya que te permitirá entender por qué unas cosas suenan bien y otras no. Y la música se trata de eso…

A medida que hagas este ejercicio una y otra vez, la cosa te resultará cada vez más fácil. Ánimo.

Un último consejo. Si la parte que quieres sacar es muy rápida para tu oído, usa algún programa de software que te permita bajar la velocidad de reproducción manteniendo el tono. Pero usa el oído siempre que puedas. Recurre a las partituras o tabs sólo en casos extremos, cuando llegues a partes que no consigues sacar de oído después de varios intentos.

El oído es una parte fundamental a la hora de tocar. Ejercítalo al sacar los solos. No lo atrofies usando tabs.



3.- Repite el solo hasta que consigas tocarlo correctamente.

Llega el apartado de práctica. Ahora toca mecanizar los movimientos que te permitirán tocar el solo.

Aquí es importante tener presente una cosa: los movimientos se aprenden en base a la repetición. Lo que debemos hacer es repetir movimientos buenos.

Un error muy habitual al intentar aprender un solo, es repetir de manera incorrecta las partes que nos resultan difíciles.

Debemos separar el solo en pequeñas partes. Separar lo que nos resulta fácil de lo que nos resulta difícil y practicar esas partes de forma independiente, haciendo hincapié en las que más nos cuestan, hasta que todas nos salgan igual de bien. En ese momento será cuando uniremos todas las partes que hemos practicado y tocaremos el solo completo.

Si no separamos el solo en partes pequeñas ocurrirá lo siguiente que NO queremos que pase:

Fijaremos como velocidad para tocar aquella a la que nos encontremos cómodos en las partes fáciles. Cuando llegamos a una parte difícil mantendremos la misma velocidad que teníamos en la parte fácil y no tocaremos correctamente la parte difícil.

Repetiremos este proceso una y otra vez, pensando que a base de repetir mal las partes difíciles una y otra vez, acabaremos por hacerlo bien…PUES NO. No podríamos estar haciéndolo peor…

Estamos repitiendo una y otra vez MOVIMIENTOS INCORRECTOS. Nuestras manos estarán mecanizando lo que no queremos que hagan. Y puedes estar seguro que lo repetirán en el futuro.

Llegar a tocar un solo bien así, nos costará mucho trabajo y es muy probable que no lleguemos a tocarlo del todo bien nunca.

Lo que debemos hacer es tomar de forma independiente la parte que nos resulta difícil y bajar la velocidad tanto como sea necesario para tocar esta parte sin equivocarnos.

A medida que vayas repitiendo esa parte difícil a velocidad baja, tus manos mecanizarán los movimientos  correctos .

Usa el metrónomo para practicar. Además de evitar que te aceleres en las partes fáciles te permitirá ir subiendo la velocidad de forma gradual en las partes difíciles. Cuando practiques una parte difícil no subas la velocidad hasta que no hayas sido capaz de repetirla al menos 3 veces seguidas sin equivocarte.

El metrónomo ayuda a desarrollar lo que se conoce como “el ritmo interno”. La capacidad de ser capaces de tocar a un tiempo fijo sin acelerarnos o frenarnos de forma inconsciente, algo FUNDAMENTAL para ser un buen músico.

4.- Usa las frases que más te gusten sobre otras canciones.

Ya has desmenuzado el solo completamente. Sabes todos los “trucos” que emplea, y hay algunas frases del solo que te gustan especialmente.

Ahora lo que trataremos será de “robar” esa frase, para incorporarla a nuestra forma de tocar. La haremos “nuestra”.

Debes practicar esa frase que has aprendido y tanto te gusta, sobre los mismos acordes pero en contextos distintos.

Por ejemplo, si es una frase de blues, pruébala sobre un Rock & Roll o sobre un tema funky… Busca otra canción que tenga la misma progresión de acordes sobre la que está tocada la frase, o crea tú mismo una base rítmica usando algún programa tipo band in a box.

Y sobre todo, practícala en distintos tonos y velocidades. No te acostumbres a una única digitación. Prueba a tocar la misma frase partiendo de otra cuerda.


5.- Repite todos los pasos anteriores con tantos solos como te sea posible.

Y volvemos al principio…

Estamos aprendiendo a hablar, y todo el proceso anterior nos ha servido para aprender un par de frases. Si queremos mantener una conversación coherente, y ser capaces de transmitir una idea “improvisando”, deberemos aprender tantas frases como podamos.

Cuanto más rico sea nuestro vocabulario, más posibilidades tendremos a la hora de comunicarnos y decir cosas interesantes.

Así que ya sabes, vete a por tu colección de vinilos, CD’s o MP3, y ¡aprende a hablar!

 

 

 

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